lunes, 29 de noviembre de 2010

merodear la encandilada
sombra que mece
el hálito de ausencia
revolcar
el torso
en la misma mugre
que yace al fondo
de esta carne
divisar su triste costura
y jalar el hilo
hasta que la desnudez
desteñida
se alce entre la soledad
y me llame por mi nombre

viernes, 26 de noviembre de 2010

dicen que el agua de mar cura todo:
la tos asmática del verbo ronco
el pecho en la jaula del lobo
el rancia hambre de tocar el cuerpo
en la arena blanca y profunda
salvo esa nostalgia por el verde
el que se conoce y se extraña
y el que se asfixia en el pecho
y acorazado
ladra la pena

martes, 16 de noviembre de 2010

Silvia Camerotto (Buenos Aires, 1959)

Why should calamity be full of words?
Shakespeare, Richard III


Tocaste un subdominante en fuga
Mi pelo de mujer descansa sobre tu almohada:
el punto de reposo de la duración de las figuras
en tu espalda
en los artefactos del baño
en la pintura blanca del techo
Después de más de treinta años
la connivencia se convierte en gesto de triunfo
Vinimos de lo que somos
no del pollo que almorzamos esta tarde
no de las flores que enviaste
no de la utopía formal con que me sacás la ropa
sino de la alegoría de la rosa
de la aburrida música de Mozart
de la calamidad de los cuerpos.


Silvia Camerotto (Buenos Aires, 1959), inédito

domingo, 7 de noviembre de 2010




me dije esa noche:
a escribir hasta que los dedos ardan
pero la mecha de mis manos se fue apagando
y pensar que por horas
fueron un cincel
pero de pronto
la llama declinó en lamento y en estampida
mi voz se quebró dentro
y las palabras
unas a otras
se dijeron:
ya es hora de detenernos
y lloraron interminablemente
una sobre el hombro de la otra
hasta que al fin amaneció
y una vez más brillaron
y yo retraída
me dije:
a escribir hasta que los dedos se apaguen

viernes, 5 de noviembre de 2010


tan desalmada
que el cuerpo
aísla la carne
del esqueleto
mientras el diente
hinca pervertido
en la intimidad
donde mis manos
se abrazan
a la cáscara
del nombre

lunes, 1 de noviembre de 2010

moler a palos al corazón
de un golpe seco
en el rabo
callar el asma /del habla
y por el hogar arrastrar
el lazo con que apretó
la hondura de mi cuerpo
atar su último palpitar
junto a la mortaja