miércoles, 28 de octubre de 2009

si quisiera dejar de escribir
si realmente pensara en la posibilidad
de soltar la pluma y silenciarme
me perturba ese miedo que volverá de tan lejos
a posesionarse de mí

si quisiera dejar de escribir
no sabría de donde buscar el valor
para enfrentar esa cruel tormenta
que se estacionará delante de mi casa
en espera de que salga y pelee por mí

si quisiera dejar de escribir
la palabra, estoy segura, me mataría.

martes, 27 de octubre de 2009

será que la desdicha deambula
por los cuerpos más robustos
y cuando encuentra un rincón
oscuro y dulce donde esconderse
extiende sus manos y se deja caer

sábado, 24 de octubre de 2009

Te palpaba como se enciende un cigarrillo nocturno. Mi boca transpiraba una humedad casi demencial que se adhería a tu piel como si fuese una lava. No quería fumarte ni beberte, quería tocarte como si fueses el último cuerpo, la última sombra de toda esta oscuridad. Tal vez la luna no sea más que un espejo recurrente de las palabras que no tienen rostro. Y allí, en el filo del vidrio, aparecen resguardadas.
Te tocaba como si hacerlo fuese infiltrarme en un nuevo tiempo. En realidad lo era pero no lo sabía. Te besaba el cuerpo caliente y sentía que entre ambos existía un vínculo que las palabras no lograban descifrar. El lenguaje nos era tan precario, o tal vez éramos nosotros quienes no sabíamos precisar qué sentíamos ante ese contacto. A veces construíamos la palabra amor, le conferíamos un nuevo significado, algo que sólo tuviese que ver con nosotros y con ese momento. Pero nuestras bocas también se silenciaban, y nos dormíamos en un eterno balbuceo.

Hacíamos el amor con todo el cuerpo, hasta quedar exhaustos. La sombra de la noche se acostaba del lado izquierdo de la cama y nos tocaba el himno a la muerte. Esa noche era tan solo nuestra. Había momentos en que la oscuridad era tan plena, que sólo bastaba con buscar las manos y tocar los dedos, para entender que en verdad existíamos dentro de toda esa negritud.

Casi entendíamos al amor y a la muerte.

miércoles, 21 de octubre de 2009

contenido este músculo escribiente
sólo resta balbucear frente al papel
con miras de que la palabra
infiltre su seno más voraz
y nos enfrente

domingo, 18 de octubre de 2009

la poesía es aquel refugio
donde el corazón llora a gritos
esa ausencia irrepetible
de estar lejos de esa otra tierra
que nos nombra

lunes, 5 de octubre de 2009

ya no tengo dudas:
la poesía ha calado
en este corazón
y no ha dejado
de balbucear