domingo, 24 de agosto de 2008

Las sierras, 12 de agosto

El cuerpo dormido
en silencio tiembla
¿qué produce sus espasmos?

toda la oscuridad
lo trasciende
convirtiéndolo en un temblor secreto
oculto y desmedido

el aire que transpira este cuerpo
lo molerá a besos
luego
cuando el día lo apague surgirá un nuevo rostro
invencible y delator
¿qué habita en el cuerpo que vibra?

mi palabra tiembla al unísono de este cuerpo.
Las flores agitan la cabeza, más allá de la ventana, veo pájaros silvestres; e impulsos más silvestres que el más silvestre de los pájaros nacen en mi silvestre corazón.
Mis ojos lanzan selváticas miradas y mantengo los labios prietamente cerrados. El pájaro vuela. la flor baila. Pero oigo siempre el sordo sonido de las olas. y la bestia encadenada patea en la playa. Patea y patea.

"Las olas" de Virginia Woolf.

Córdoba se desmigaja

Las sierras, 12 de agosto de 2008.

El invierno propicia una lectura distinta de los libros, de los rostros, de los días y los objetos que se emancipan en recuerdos y en gestos inalcanzables.
Leer al lado de la estufa desata en el cuerpo unas ganas llenas de devorar libros. Todo pasa por contemplar aquello que nos rodea y hacerlo cuerpo.
La lectura debe invitarnos a desplegar nuestra palabra en voz alta. La palabra debe latir; debe desplegarse sobre el papel. El cuerpo virgen y vacío espera con ansías de que alguien lo reescriba.

lunes, 18 de agosto de 2008

Infancia

Me sumerjo y chapoteo en las destellantes aguas de la infancia.
Tiembla el sutil velo que la cubre. Pero la bestia encadenada patea y patea en la playa.

Virginia Woolf.
"Las Olas"

viernes, 8 de agosto de 2008

La noche es un cuerpo

la noche
ese cuerpo oscuro
ha arrimado su boca a esta otra geografía
ha colocado su vértice mirando al sur
y mi palabra contenida y sola
apenas respira.

la noche
ese cántaro oscuro
ha atravesado mi bosque
mi cópula sedienta
mi verbo marítimo
mi opulento miedo al abandono
y ha hecho un sinfin de palabras

toda mi noche está construida
por las voces más duras
más repletas de osadía
más infames de este mundo

su cuerpo reposa como una flor
en la mano de su amante
a diario lo reviso
lo toco
lo acaricio
intentando aprender su gran rostro

la noche
ese cuerpo incendiado
se ha revelado contra de mí
ha escrito sobre mi rostro
la palabra más oscura.

Incendios

prender fuegos no significa encender una mecha y dejarla volar
un incendio crece en el interior del cuerpo
y al mirarse al espejo y reconocerse
se apaga de tanto ardor

un incendio se proyecta sólo en el cuerpo deseado.

domingo, 3 de agosto de 2008

Sequía

Para no estar en sequía
hundo el cuerpo sobre el agua
lo dejo reposar tranquilamente
de a ratos lo sacudo
para explorar sus cuencos
para escuchar sus latidos bajo del agua

Para no poseer tanta sequía
humedezco mi palabra
la escucho respirar
silentamente
mientras la cáscara del antiguo miedo
va tornándose más luminosa
más afable ante mis ojos

El río del cuerpo va hacia un abismo
el cauce es un camino polvoriento
por donde me es difícil transitar.

La sequía de mi boca escribe y espera.
La humedad sólo es corporal