lunes, 26 de mayo de 2008

Una mujer que mira el sur



una mujer que mira al sur
posee una tristeza en el rostro
en miniatura

toda ella es una figura raída
imposible de precisar
nadie sabe qué le duele
pero su figura parece dormir
un largo sueño

una mujer que mira al sur
camina hacia un puerto invisible
y errante
levanta la mano
como quien saluda a alguien que se va

sola
navega las calles
con una soledad insufrible

una mujer que mira al sur

tiene ganas de partir siempre

viernes, 23 de mayo de 2008


i
mi casa tiene un jardín
donde una mujer dolida
espera sentada el diluvio

la lluvia de su cuerpo comienza a pronunciarse
en sus tímidos pechos
que como tiernas cerezas miran al firmamento

esta misma mujer se coloca
en posición de torrente
y espera impaciente el milagro

quiere quedarse allí
hasta que el cielo se canse de tanto llorar
necesita quedarse allí
hasta que su cuerpo seco absorba
cada gota derramada

mi jardín de repente es un mar
un mar con olas incandescentes

mis ojos
inevitablemente
quieren quedarse anclados en estas aguas


ii

qué hace una mujer que tiene un vientre lleno de miedo
y una voz acatarrada que le imposibilita el decir…

qué hace una mujer que tiene un cuerpo hermoso
pero no se anima a mirarse al espejo
por miedo a descubrirse…


enmudece

martes, 20 de mayo de 2008



estoy cansada
tiro mi cuerpo lejos de esta mirada
y contengo los brazos en el aire
para que floten y duerman allí
como si fuesen pájaros de tinta

pero no son pájaros
ni tinta ni cicatrices
son manos que intentan aferrarse
a algún árbol de cuerpo enorme

estoy cansada
arrojo nuevamente este cuerpo al aire
alguien lo toma con sus manos
y lo pronuncia en voz alta

mi cuerpo se encarama al lado suyo
y juega a la muerte del miedo

sábado, 17 de mayo de 2008

esta mano escribiente
este trozo de carne tan propio
tan querido
rompe con mis estructuras
me desarma

ella
la hermosa anunciadora
me abarca la palabra
nombra aquél gesto aún no dicho

siempre se duerme con una nostalgia
en sus ojos
derrochada

miércoles, 14 de mayo de 2008

escribo con la espalda recta
y con los ojos hundidos en el rostro blanco
el papel yace en la mesa como aturdido
esperando mi señal para empaparse

es así como me reclino ante su boca
lo rozo tentadoramente
le digo cosas al oído
y su ropaje parece encenderse de miedo

escribo como si el papel fuese un cuerpo durmiente
y mi labor fuese despertarlo de un gran sueño
para lograr abrir el manto que lo cubre
y por fin darle un nombre

sábado, 10 de mayo de 2008

indiscutiblemente
tengo miedo
de lo que la palabra
me obligue a pronunciar
o a callar

miércoles, 7 de mayo de 2008

¿Cómo leer poesía?

No hay receta posible. Cada lector es un mundo, cada lectura diferente. Nuevas aguas corren tras las aguas, dijo Heráclito; nadie embarca dos veces en el mismo río. Pero leer es otra forma de embarcarse: lo que pasa y corre es nuestra vida, sobre un texto inmóvil. El pasajero que desembarca es otro: ya no vuelve a leer con los mismos ojos.
La estadística, el psicoanálisis, la historia, la sociología, el estructuralismo, la glosa, la exégesis, la documentación, el estudio de fuentes, de variantes, de influencias, el humor, el marxismo, la teología, la lingüística, la descripción, la traducción, todo puede servir para enriquecer la lectura. Un poema se deja leer de muchos modos (aunque no de cualquier modo: el texto condiciona las lecturas que admite).Y cada modo ayuda a ver esto o aquello que pone de relieve. Pero una vez que el método se convierte en receta (estadística, sociológica, psicoanalítica, semiótica, desconstructiva), restringe la lectura.
Leer de muchos modos (con los ojos que dan los métodos conocidos y los que se lleguen a inventar) puede ser otro método: el de leer por gusto.
Cuando se lee por gusto, la verdadera unidad "metodológica" está en la vida del lector que pasa, que se anima, que actúa, que se vuelve más real, gracias a la lectura.
¿Cómo leer poesía? Embarcándose. Lo que unos lectores nos digamos a otros puede ser útil, y hasta determinante. Pero lo mejor de la conversación, no es pasar tal juicio o tal receta: es compartir la animación del viaje.

Gabriel Zaid: Leer Poesía.
Océano. México, DF. 1999.

martes, 6 de mayo de 2008

yo navego en la noche turbia
en los barcos cargados de tristeza
que vienen desde el ancho mar de mi locura
allí me gustaría anclarme
en esas aguas en donde el cuerpo brillará
hasta volverse más hermoso

sábado, 3 de mayo de 2008


yo no quiero más que un nombre para este miedo
porque es un pobre ser sin cuerpo definido
no tiene un habla para conjurar a los dioses
no tiene manos para escribirse
no tiene ojos para mirarme y enfrentarnos

porque si mi miedo tuviese un nombre
podría llamarlo para que por fin venga
y nos podamos sentar frente a frente
a perdonarnos